Jarrones y floreros, el detalle decorativo perfecto0 comentarios

Por asuntosdemujer
Enviado el 04 de abr de 2011 a las 3:51pm

Muchos rincones de nuestra casa nos parecen simples y faltos de viveza, se nos presentan como si faltase algo y no sabemos qué hacer para que esto no sea de ese modo. Existen una serie de complementos decorativos que suelen dar ese toque especial que deseamos a nuestro hogar. Este tipo de objetos no solamente decoran, sino que también dan una imagen de nuestra propia personalidad. Pues bien, si queremos ambientar nuestro hogar con un perfecto detalle, nada mejor para lograrlo que un jarrón o un florero.

Los jarrones son elementos indispensables, no se puede prescindir de ellos en la decoración debido a su gran versatilidad. Además, existen muchos modelos a nuestra disposición. De esta forma podemos elegir el jarrón que mejor se adapte a nuestro estilo por su forma, su color, su material, etcétera. Solamente debemos tener en cuenta algunas premisas básicas para no equivocarnos a la hora de combinar el jarrón en una habitación determinada. Por ejemplo, tenemos que prestar especial atención al color, tanto de la habitación como del jarrón en sí. Una mala elección acabará con la armonía en el ambiente. Además, si queremos convertir el jarrón en un florero, tendremos que aprender a considerar las diferentes variedades de flores para que entonen con la estancia y con el soporte en el que irá colocado. Ante todo, deberemos adecuar el tipo de jarrón a una flor determinada con la habitación que pretendemos decorar para que todo coordine a la perfección.

En cuanto a las flores, tenemos varias posibilidades. Tanto las artificiales como las naturales cumplen a la perfección la función decorativa que pretendemos realizar. Pero un bonito jarrón por sí solo puede ser un buen reclamo decorativo. Además, hay modelos o diseños, que por su sobrecarga decorativa quedarían ridículos si introdujéramos flores o ramos ostentosos o con colores chillones. Lo que pretendemos a la hora de decorar una habitación con este tipo de elementos es buscar el equilibrio, que debe ser total. Eso sí, las flores nunca pasarán de moda en nuestros hogares ya que nos aportan un ambiente mejor y un acercamiento con la naturaleza; a la par que ayudan a oxigenar nuestros ambientes y a perfumarlos.

A día de hoy podemos hallar jarrones fabricados en diversos materiales. Así, hay jarrones de madera, cristal, cerámica, porcelana, hierro forjado, mucha variedad para poder elegir el que más se adapte a nuestro estilo decorativo. Entre todos ellos, debemos aprender a diferenciar aquellos que pueden brillar en soledad, o los que necesitan algún tipo de arreglo floral para destacar sobre el resto de los complementos de nuestra casa. Para estos últimos, se prefieren arreglos alegres pero que a la vez resulten discretos.

Aunque en líneas generales se suele hablar de floreros y jarrones al mismo tiempo, es necesario hacer la distinción entre ambos para evitar confusiones. La naturaleza de los jarrones es su forma redondeada y amplia que permite, entre otras cosas, enriquecer su diseño con colores, tramas o figuras de cualquier índole. Por su lado, los floreros pueden llegar a ser muy sencillos en sus formas (largos para flores de extenso tallo, ligeramente ovalados) y dependiendo del material y el color empleado que se pueden utilizar como elementos decorativos propiamente dichos.

Hecho el apunte, si en nuestra estancia predominan los colores claros, lo mejor es que coloquemos jarrones de colores fuertes o con flores muy coloridas. Mientras que si la habitación está decorada con muebles oscuros, pero muy bien iluminada, optemos por los vasos de cristal, ya que a través de ellos se cuela la luz del exterior creando excelentes efectos.

Las flores, por su forma, encajarán mejor con unos jarrones que con otros, según el perfil de los mismos. Las de largo tallo no pueden meterse dentro de un vaso bajo o achatado porque quedarían colgando y se doblarían. Un jarrón alto y delgado las enderezará y les dará el protagonismo que se merecen. Si nos encontramos ante un jarrón bajo y con la boca ancha, un compendio de flores y frutos secos sobre arena o paja le conferirá distinción y colorido. Las flores de temporada suelen ser siempre más baratas que las eternas rosas o los estilizados gladiolos, por eso su distribución en los jarrones de la casa es una muy acertada recomendación.

Respecto a su ubicación, no será lo mismo un mueble que esté situado en medio de la estancia a uno dispuesto en una rinconera, como anexo a una pared o en un lateral. La existencia de la pared no debe preocuparnos, puesto que el lado del mueble que está de cara a la misma no necesita tener flores. Con las mesas que ocupan el núcleo de la sala ocurre justo a la inversa: hay que cuidar que, por todas sus caras, las flores luzcan de igual manera.

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