La uva ha revolucionado el campo de la cosmética, que ha sabido aprovechar sus excelentes propiedades creando efectivos tratamientos antiedad. En la actualidad, de la uva se aprovecha todo: sus hojas, su piel, su pulpa y hasta las pepitas. Existen numerosos productos cosméticos como cremas, lociones y mascarillas, que contienen los principios activos de las uvas. Y se utilizan en tratamientos faciales y corporales que previenen el envejecimiento.
Las uvas son ricas en polifenoles, sustancias que protegen la elastina y el colágeno de la piel y le otorgan juventud, elasticidad y firmeza. Las uvas tienen un gran poder vitamínico, que actúa contra las temidas arrugas, además contienen vitamina B y potasio, considerados antioxidantes, lo que ayuda a coger fuerza a la piel, siendo una importante fuente de energía.
Poseen propiedades hidratantes y humectantes que ayudan a combatir la sequedad de la piel y a reducir las arrugas con su notable efecto lifting. También se le atribuyen propiedades desinflamantes y antialérgicas.
Se afirma que los vendimiadores han tenido siempre la piel más tersa que las demás personas. Sea mito o realidad, lo cierto es que la uva tiene unas propiedades que van muy bien a la piel, llegando a paliar los efectos del paso de los años, reduciendo y actuando directamente sobre las arrugas que se forman en el cuerpo.
Si cortas por la mitad uvas blancas sin semilla y después te las pasas alrededor de los ojos y la boca, dejándolo secar, antes de aplicarte el maquillaje notarás como ayuda a desvanecer las arrugas.
He aquí una fórmula de una receta casera para elaborar tu propia crema: Prepara dos uvas verdes sin semilla y dos cápsulas de vitamina E. Abre las cápsulas de vitaminas y mézclalo con las uvas. Coloca en la zona afectada y déjala actuar durante la noche. Al día siguiente enjuaga el rostro con agua tibia.
Y ya que estamos hablando de la uva, vamos a hacer también una pequeña aportación sobre qué es la vinoterapia.
Esta técnica consiste en utilizar el vino, la uva y todo lo que rodea a este fruto (vid, sarmiento, pepita…) para realizar tratamientos cosméticos, bien en cabinas utilizando la materia prima prácticamente sin tratar, o bien tras procesar en el laboratorio todos los elementos y elaborar con ellos productos como cremas, mascarillas, geles de baño, jabones…
El uso de derivados del vino tinto en la cosmética se ha puesto de moda debido a los polifenoles, unas moléculas que, según algunos expertos, poseen hasta cincuenta veces mayor acción antioxidante que la vitamina E y treinta veces más que la vitamina C.
La acción antioxidante de los polifenoles del vino es efectiva contra los radicales libres del oxígeno (RLO), causantes tanto del envejecimiento como de otras patologías que afectan al organismo, incluidas aquellas que afectan al sistema cardiovascular y determinadas patologías oncológicas.
Estas mismas propiedades convierten al vino en una magnífica herramienta en la lucha contra el envejecimiento de la piel: difumina las arrugas existentes y proporciona elasticidad, juventud y firmeza a la piel.
El hollejo es la parte que más antioxidantes contiene. Los expertos aseguran que una correcta utilización de los polifenoles derivados de la uva previene el envejecimiento de las células, hidrata la piel, favorece la microcirculación y hasta tonifica los músculos, ejerciendo un efecto rejuvenecedor y una sensación de bienestar y relajación.
Partes de la uva y sus beneficios cosméticos:
-El fruto: La piel de la uva es muy hidratante, ya que posee una molécula capaz de retener hasta cien veces su volumen en agua. La pulpa se usa en tratamientos cosméticos nutritivos e hidratantes.
-Las pepitas: pequeñas pero eficaces son ricas en ácidos grasos que nutren la piel, ayudan a retener el agua en los tejidos y, por último, utilizadas enteras son un exfoliante perfecto.
-La piel: escudo antirradicales libres. Los kilos y kilos de piel que habitualmente se desechan o se vuelven a filtrar para la fabricación de orujo, son en realidad una fuente de juventud para extraer la mejor arma contra los radicales libres: los polifenoles.
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